Como toda reforma, la timidamente emprendida por el gobierno cubano, esta produciendo su propia reaccion. La posibilidad de que esa reforma, hasta ahora bien delimitada a una flexibilizacion economica, amplie derechos civiles con la nueva ley migratoria y eventuales modificaciones en el sistema politico, ha disparado las alarmas en sectores inmovilistas. La zona mas ortodoxa de la burocracia, que hasta ahora ha aceptado una reforma economica que deje intacta la estructura de poder, ha decidido mostrar su desacuerdo con la imaginacion--ya no digamos con el diseno--de cambios constitucionales, que viabilicen una democratizacion del pais.
La llegada de Raul Castro al poder se dio acompanada de un impulso al debate publico, preferencialmente entre periodistas, intelectuales y academicos autodenominados "revolucionarios". Dos revistas de la isla, Temas y Espacio Laical, editadas por socialistas y catolicos reformistas, son una buena muestra de la vitalidad de ese debate. En los ultimos anos, sin embargo, los limites impuestos a esa discusion, a partir de una rigida y ficticia frontera entre revolucion y contrarrevolucion, han sido rebasados. Una nueva generacion, que comparte valores de la tradicion socialista, cree necesaria una apertura del sistema politico a otras ideas de la nacion y su futuro.
La dilatacion de la esfera publica, generada por las nuevas tecnologias, hace cada vez mas frecuente que coincidan, en medios virtuales o reales, voces de la oposicion y del socialismo critico, de la prensa gubernamental y los blogs alternativos, de publicaciones institucionales y paginas independientes. El principal objetivo de la reaccion es cortar esa confluencia y restaurar el muro que, supuestamente, debe separar a los "revolucionarios" de los "contrarrevolucionarios". Los reaccionarios son los albaniles de la incomunicacion: cada...
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