Neoplasias del apendice: reporte de un caso de adenocarcinoma

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Date: Jan. 1, 2007
From: Gaceta Mexicana de Oncologia(Vol. 6, Issue 1.)
Publisher: Sociedad Mexicana de Oncologia, A.C.
Document Type: Article
Length: 1,922 words

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Resumen

Objetivo: Proporcionar conocimientos sobre el diagnóstico y manejo de la patología oncológica apendicular, con énfasis en el adenocarcinoma.

Caso clínico: Se describe el caso de una paciente atendida en el Servicio de Emergencia del Hospital Teofilo Dávila, de la ciudad de Machala, Ecuador; en enero de 2002, con diagnóstico de abdomen agudo peritoneal.

Resultados: La paciente fue tratada con cirugía. Se realizó una hemicolectomía derecha e ileotransversoanastomosis; se administró quimioterapia por solamente un ciclo. Posteriormente la paciente no acudió al control.

Conclusiones: El adenocarcinoma es una neoplasia poco frecuente, cuyo diagnóstico pocas veces se realiza antes de la cirugía. Las neoplasias apendiculares son sugestivas de observación en pacientes añosos y con una masa palpable en fosa iliaca derecha. Palabras claves: adenocarcinoma, neoplasia, apéndice.

Appendix neoplasias: report of a case of adenocarninoma.

Summary

Objective: To provide knowledge about diagnosis and treatment of oncological appendicular pathology, with emphasis on adenocarcinoma.

Clinical case: We describe the case of a patient taken care of in the Emergency Service of Teofilo Dávila Hospital in the city of Machala, Ecuador; on Juanuary 2002, with diagnosis acute peritoneal abdomen.

Results: The patient was treated with surgery. A hemicolectomy and ileotransversoanastomosis were made; and chemotherapy was administrated for just a cycle. Later the patient did not go to control.

Conclusions: Adenocarcinoma is a little frequent neoplasia, wich diagnosis few times is made before surgery. Appendicular neoplasias are suggestive of observation on elderly patients and patients with a solid mass in right iliac fossa.

Key words: Adenocarcinoma, neoplasia, appendix.

Introducción

Los tumores y quistes apendiculares tienen una baja incidencia y constituyen un pequeño grupo en la patología de este órgano en el que predominan ampliamente los procesos inflamatorios.1 Las neoplasias primarias del apéndice cecal constituyen 0.2 a 0.5% de todos los tumores del tubo digestivo. (2)

Los cuatro tipos más frecuentemente descritos son: carcinoides, adenocarcinomas primarios que incluyen: los adenomas de tipo colónico, los adenocarcinoides y los cistoadenocarcinomas (miscelánea). (3, 4)

El adenocarcinoma es un tumor maligno del tejido epitelial glandular, de diámetro irregular, de tamaño que varía de menos de 1 cm hasta tumores gigantes de más de 20 cm. Su crecimiento es rápido y es común que se acompañen de necrosis. Son de color blanquecino-grisáceo, de consistencia friable y a veces leñosa. (5)

Considerando su rareza, se presenta un caso tratado en el servicio de Emergencia del Hospital Teofilo Dávila, de Machala, Ecuador, en enero de 2002. El presente caso pretende establecer una orientación para el manejo de esta patología, con base en nuestra experiencia, complementada con las revisiones de la literatura actual.

Caso clínico

Mujer de 70 años de edad, sin antecedentes clínicos de interés, que ingresa en el servicio de Emergencia por presentar un cuadro de abdomen agudo peritoneal; refería dolor abdominal generalizado de 48 horas de evolución, acompañado de náusea sin llegar al vómito. Posteriormente el dolor se localizó en fosa iliaca derecha. Al examen físico se encontró el abdomen distendido, doloroso en el cuadrante inferior derecho y peristalsis disminuida. La biometría hemática mostró leucocitosis con desviación a la izquierda, en la radiología, niveles hidroaéreos en fosa iliaca derecha y la ecografía reportó plastrón apendicular.

Se realizó laparotomía exploradora y se encontró una tumoración en el apéndice cecal, de consistencia dura y de color blanquecino que comprometía el ciego; se apreciaba, además, el epiplón mayor acartonado y plastronado (figuras 1 y 2 ).

[FIGURA 1 OMITIR]

Se practicó una hemicolectomía derecha con íleotransversoanastomosis latero-terminal más omentectomía parcial, con lavado y drenaje de cavidad. El esquema de fármacos que se administraron en el periodo postoperatorio incluyeron: cefuroxima y metronidazol. La evolución fue satisfactoria, razón por la cual fue dada de alta a los pocos días. Posteriormente recibió quimioterapia con 5-fluoracilo, durante un solo ciclo; ya que no acudió después a control.

El estudio anatomopatológico de la pieza quirúrgica, informó que en el espesor de la pared del apéndice cecal mostraba una neoplasia maligna de origen epitelial que se caracterizaba por formación de elementos glandulares muco-secretores, con intensa producción de moco, que presentaba inclusiones glandulares que alternaban con lagos de moco en donde había células aisladas tipo anillo de sello, que en la región media del apéndice infiltraban hasta la serosa y, en el resto, hasta la mucosa. El epiplón mayor presentaba intenso infiltrado inflamatorio agudo; en el ciego se encontró hiperplasia linforreticular de nódulos linfoides de la mucosa.

El diagnóstico patológico fue: adenocarcinoma mucoproductor infiltrante del apéndice cecal.

Discusión

La neoplasia más frecuente del apéndice cecal es el carcinoide, que representa 85% de todos los tumores de este órgano; se presenta en 0.02 a 1.5% de las cirugías apendiculares. (6)

El adenocarcinoma apendicular constituye un capítulo limitado dentro de la patología neoplásica apendicular. Su predominio en el sexo masculino y la aparición entre los 50 y 70 años de edad se evidencia en distintas series y revisiones. (7) Su incidencia, según el estudio de Collins es de 0.08% (57 de 71,000 apendicectomías) y sólo están descritos 300 casos en la literatura mundial. (8)

[FIGURA 2 OMITIR]

En algunos casos se ha demostrado su origen a partir de adenomas apendiculares, histológicamente similares a los pólipos hiperplásicos del colon y se ha asociado con la existencia de otros tumores colónicos. (9)

Se ha establecido la alta incidencia de malignización de los adenomas vellosos del apéndice; pues, el análisis de la literatura sugiere que la secuencia adenoma-carcinoma en los tumores del apéndice es similar a la propuesta por Morson para los adenomas colorrectales.

El primer caso de carcinoma del apéndice fue descrito por Berger en 1882, (6) pero no fue sino hasta 1943 cuando Vihlein clasificó por primera vez los carcinomas primarios del apéndice en: a. tumores carcinoides (85%), b. cistoadenocarcinoma mucinoso (8.39%) y c. adenocarcinomas primarios del apéndice (3.5%). Más tarde, en 1956, Sieracki clasificó el adenocarcinoma de apéndice como: 1. invasivo: aquel que se extendía más allá de la mucosa; 2. no invasivo: aquella lesión limitada a la mucosa. (5)

El adenocarcinoma apendicular presenta una mayor afectación mucosa, más atipias, un patrón infiltrativo más complejo e irregular y ausencia de caracteres de diferenciación neuroendocrina. Los criterios histológicos no están bien delimitados, pues en el apéndice se produce una serie de lesiones que sólo tienen de común el origen en un epitelio productor de moco. (10)

La presencia de patrón celular en anillo de sello exige descartar un origen metastásico desde el estómago o la mama. (3) El diagnóstico diferencial incluye el tumor adenocarcinoide que se diferencia del adenocarcinoma por la escasez de pleomorfismo nuclear y actividad mitótica, la ausencia de áreas sólidas o cribiformes y desmoplasia y el hecho de que las glándulas infiltren los tejidos sin destruirlos y estén rodeadas por estroma o músculo liso. (9)

La presentación clínica de los tumores apendiculares, y en específico del adenocarcinoma, es similar al cuadro de apendicitis aguda y a menudo se encuentra inflamación además del carcinoma. En otras ocasiones, la forma de presentación es como una masa palpable en la fosa iliaca derecha o ascitis. Una situación que se debe mencionar, es que las neoplasias del colon derecho, como el adenocarcinoma apendicular perforado, pueden ser causa de un absceso del psoas. (10, 11)

Por la sintomatología poco específica que presentan o por la relación con otros procesos intraabdominales, el diagnóstico de estas lesiones apendiculares suele ser intraoperatorio, como en el caso que presentamos, o en el curso de exámenes radiológicos o endoscópicos.12 Las técnicas de imagen como la ecografía y la TAC pueden incrementar la posibilidad de un diagnóstico preoperatorio.13

La relación entre tumores mucinosos del apéndice y ovario con pseudomixoma peritoneal (SMP) se encuentra bien descrita. En la actualidad, este término se define, como la enfermedad caracterizada por la presencia de sustancia mucinosa libre en la cavidad abdominal, asociada a una tumoración mucinosa primaria e implantes de epitelio columnar productores de mucina en peritoneo y epiplón. En general se acepta que el origen más frecuente del SMP son los tumores de apéndice y ovario. (14,15)

Desde el punto de vista oncológico, dada la diseminación linfática de estos tumores, la hemicolectomía derecha es el tratamiento quirúrgico de elección. (1) En la revisión más grande de pacientes con adenocarcinomas apendiculares, es evidente que el tratamiento con hemicolectomía derecha brinda una mejor sobrevida cuando es comparada con la apendicectomía.16 Un tratamiento igual se describe para los tumores carcinoides o adenocarcinoides mayores de 2 cm17 y para los adenomas vellosos por el riesgo de malignidad y la posibilidad de recidiva. (18)

La apendicectomía se reserva para casos en los que el tumor está bien localizado y diferenciado. La resección tumoral por vía laparoscópica puede relacionarse con diseminación peritoneal, por lo que debe evitarse. (19)

Nitecki y colaboradores refieren el 68% de supervivencia para aquellos pacientes a los que se les realizó hemicolectomía derecha.

Se ha descrito también el uso de 5-fluoracilo, luego de la cirugía, con un tratamiento de seis ciclos, con lo que se ha obtenido el 75% de supervivencia. (5)

Conclusiones

Ante el hallazgo de una patología apendicular sugestiva de neoplasia, es necesario realizar una exhaustiva revisión de la cavidad abdominal. La razón de esta recomendación es la relación de este tipo de masas con otros procesos neoplásicos intraabdominales y, debido a la rareza de su presentación, es indispensable el estudio patológico de todas las piezas operatorias.

Bibliografía

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(14.) Muñoz E, Bretcha P, Rodríguez-Santiago J, Casalots J, Salas A, Veloso E y col. Seudomixoma peritoneal de origen apendicular. Cir Esp2000;68:464-466.

(15.) Ciriza C, Valerdiz S, Toribio C, Dajil S, Romero M, Urquiza O. Adenocarcinoma mucinoso de apéndice asociado con tumores o

Correspondencia: Dr. Darwin Iñaguazo Sánchez. Hospital Teófilo Dávila Tel.: 5932935570 inaguazo@easynet.ec Cdla. El portal de los esteros: Villa 43. Tel.: 5932968-149

* Dr. Darwin Iñaguazo Sánchez, ** Dr. Javier Mora Lazo, *** Dr. Lenin Carrillo. * Cirujano General del Servicio de Emergencia, ** Médico Residente de U.C.I.,*** Médico Residente de Cirugía. Hospital Teófilo Dávila de Machala, Ecuador.

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Source Citation   (MLA 8th Edition)
Iñaguazo Sánchez, Darwin, et al. "Neoplasias del apendice: reporte de un caso de adenocarcinoma." Gaceta Mexicana de Oncologia, vol. 6, no. 1, 2007, p. 24+. Gale Academic Onefile, https%3A%2F%2Flink.gale.com%2Fapps%2Fdoc%2FA180066473%2FAONE%3Fu%3Dgooglescholar%26sid%3DAONE%26xid%3D3b5d559a. Accessed 17 Sept. 2019.

Gale Document Number: GALE|A180066473