Una Tierra de niños: en un bosque de sueños: un ambicioso programa se propone reforzar en los niños del Perú el amor por la naturaleza, a la vez que ayuda a mejorar el entorno en que habitan

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Date: May-June 2011
From: Américas(Vol. 63, Issue 3)
Publisher: Organization of American States
Document Type: Article
Length: 1,572 words

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[ILUSTRACIÓN OMITIR]

Rumbo a la campiña que rodea la ciudad de Ica el viento ruge. El desierto peruano marca la línea de frontera entre las estribaciones andinas que miran al oeste y la línea costera que se extiende junto al océano Pacífico. Mediando la tarde, a la vera de una acequia polvorienta custodiada por verdes eucaliptos, me llama la atención un espacio dominado por pinceladas de color y verdor, que se destaca entre las dunas vecinas al pueblo de Santa Vicenta, donde muchos niños y niñas juegan, a pesar de la lluvia de arena que empolva sus caritas.

Maricielo Ramos Huamaní, sentada en un columpio junto a unos árboles de huarangos recién sembrados, me saluda alegre y me sorprende. <<Esta es nuestra Tierra de Niños, nuestro Bosque de los Sueños. Todo esto lo estamos haciendo porque el clima en el departamento de Ica hasta en el tiempo de invierno es muy caluroso. Si es que llueve, es poquito, solo una semana al año. Por eso sembramos algarrobos, espinos, casuarinas y huarangos. De esta manera vamos a tener más fresco y más agua. Pero también queremos trabajar para la naturaleza. Así, como mi amigo Julián señala a un pequeñito de no más de seis años que da de beber agua a un minúsculo y escuálido arbolito- regamos dos veces a la semana, las plantas se acostumbraron a nosotros y ellas también nos agradecen. Mire, mire a su alrededor>>, me dice la locuaz pequeña. Maricielo baja del columpio y me lleva a recorrer este lugar tan especial. A mi alrededor bulle la esperanza en manos de estos jóvenes emprendedores. Veo en ellos una tenacidad practicada con alegría en un intento de doblegar los retos que impone una geografía desértica recia, azotada por los rigores del clima, y por los terremotos frecuentes. Entre risas y bochinche, varios niños y niñas van hasta la acequia junto a la Tierra de Niños, y traen agua en botellones para hacer reverdecer los arenales. Otros pintan un pasamano y las piedras que sirven para marcar los Senderos en ésta parcela ubicada junto a una pequeña y humilde escuelita. Hay quienes fabrican carteles llamando a reciclar, a cuidar el ambiente, la naturaleza, las plantas. Es un enjambre de chiquillos entusiasmados por sus labores.

[ILUSTRACIÓN OMITIR]

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<<Lo que hicimos primero fue limpiar todo esto que antes era un basural, y...

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